Rincón de la Familia

Rincón de la Familia: Despertando la vocación por el Servicio y la Fe en los Hijos

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La mayoría de los que tenemos la dicha de ser Padres y estamos envueltos en la vida de nuestros hijos, pienso que queremos lo mejor para ellos.

Cuando trabajaba en la pastoral de familias a tiempo completo siempre hacia ésta pregunta al comenzar una presentación: ¿Qué es lo que queremos para nuestros hijos?

La gran mayoría respondía con frases como queremos que sean exitosos, trabajadores, responsables, honestos, profesionales y cosas así.

Pocos decían queremos que sean santos o buenos Católicos; siempre surgían primero las cosas materiales, las cosas del mundo.

¿Y que significa ser exitosos? Todo depende con que perspectiva lo veamos pues con los ojos del mundo ser exitosos puede significar logros profesionales, económicos y materiales; pero a los ojos de la fe estos logros serían vacíos si no están acompañados por un servicio a los demás, y una vivencia de la fe que los lleve a un camino hacia el premio mayor; eventualmente llegar a la mansión celestial, al cielo. Como dice la escritura en Marcos 8 capitulo 36 : “¿De qué le sirve a uno si ha ganado el mundo entero, pero se ha destruido a sí mismo?”.

Hace poco estaba leyendo un reporte resumen de los resultados del Estudio Nacional de Parroquias Católicas con Ministerio Hispano que fuera liderado por el Dr. Hosffman Ospino de Boston College. En el se mencionaba que el 93 % de los hispanos Católicos menores de 18 años, son nacidos en los Estados Unidos y que las parroquias estaban haciendo poco o nada para alcanzar a esta población.

Este es un gran desafío, las parroquias pueden crear un espacio para ellos y actividades que los motiven a crecer en la Fe pero el trabajo comienza en el hogar.

En nuestro hogar estamos muy bendecidos que nuestros 5 hijos adolescentes están actualmente envueltos de una u otra forma en el Ministerio Juvenil, y donando de su tiempo y talento para ayudar a otros jóvenes a acercarse al Señor.

En tiempos en que muchos jóvenes se alejan de la fe o se muestran indiferentes a ella y optan por no asistir a la iglesia es un gran logro y una tremenda bendición que ellos quieran ir por voluntad propia y se envuelvan en actividades de servicio y en un ministerio juvenil.

Pero; ¿Qué podemos hacer como Padres para despertar en ellos la Fe?

Primeramente debemos reconocer que no hay una solución mágica y rápida, mas bien hábitos que vamos creando desde que nuestros hijos son pequeños, hábitos de santidad.

Primero: sencillo, rezar en familia, la fe se alimenta en el hogar. Dice una frase: la familia que reza unida permanece unida. Esto es algo que yo tuve que aprender pues no crecí con una práctica de oración en el hogar.

Segundo: Asistir fielmente a la Iglesia siempre, aún cuando estamos de vacaciones. Cuando tenía que viajar a algún lado ya sea solo o con mis hijos mi esposa siempre se aseguraba de chequear los horarios de las Iglesias cercanas a donde vamos a estar y buscar donde asistir a la Misa dominical. Esto les enseñaba a nuestro hijos que nuestra Fe, era algo muy importante y por encima de cualquier cosa. Y si por algún motivo mi esposa o alguno de mis hijos no podían asistir a la Misa que normalmente frecuentábamos, buscábamos una Misa más tarde o por la noche o alguna otra Iglesia o en la universidad, pero no nos quedábamos sin asistir.

Tercero: Nos envolvimos en algún ministerio de la Iglesia como ministerio de familias, o el ministerio de música y cuando nuestros hijos estaban pequeños, organizamos una liga de soccer junto con otros padres en el YMCA, para que nuestros hijos puedan tener un espacio sano y practicar deportes.

Cuarto: Comenzamos a prestar cuidado a la música que escuchábamos y las películas y programas de TV que permitíamos que en nuestro hogar se vieran.

Cuando nuestros hijos estaban bien pequeños, nos robaron en la casa y se llevaron el estéreo y toda la música que teníamos y viendo hacia atrás eso fue una bendición, porque después no compramos más música secular, sino mas bien música Cristiana. Y comenzamos a coleccionar todo tipo de música y estilos de alabanzas, desde rap hasta rock, desde tradicional hasta estilos modernos.

Nuestros hijos crecieron escuchando toda ésta música y aprendieron a gustar de ella y hoy en día y por voluntad propia ellos también escuchan y tocan música de alabanzas.

Quinto: Eventualmente tomamos la decisión de cortar el servicio de cable y limitar el uso de la tecnología. Esto llevó a que busquemos actividades constructivas que reemplacen ese tiempo, con aprender a tocar instrumentos, pintar y practicar deportes. No necesitamos ser esclavos de la televisión, podemos tener una vida familiar mucho mas divertida y productiva limitando o en nuestro caso eliminando la TV por completo.

Sexto: En algún momento nuestros hijos necesitan desarrollar una relación personal con Jesús. Nuestro desafío como padres no es obligarlos a ir a la Iglesia sino, generar las condiciones para que ellos tengan una experiencia de encuentro con Jesús y lo quieran hacer por voluntad propia. Para esto nosotros los Padres tenemos que sacrificarnos, llevarlos a retiros exponerlos a oportunidades donde ellos puedan tener esa experiencia y enamorarse del Señor. Esto solo lo vamos a conseguir envolviéndonos, siendo padres activos y no desde el sofá mirando TV.

Finalmente y séptimo: Las palabras se las lleva el viento pero el ejemplo arrastra. Hablemos menos, actuemos más. Demostremos con nuestro propio ejemplo y hábitos lo que esperamos de ellos. Como dice esta frase que se atribuye a San Francisco de Asís y que la Madre Teresa usó frecuentemente: “Prediquemos todo el tiempo y si hace falta usemos palabras”.

Silvio Cuellar es músico pastoral, compositor, periodista y conferencista en temas de liturgia, vida y familia. El sirve como coordinador diocesano de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis de Providence, Rhode Island, Editor Asociado del periódico El Católico de Rhode Island y director de música en la parroquia de San Patricio en Providence,RI. Escriba comentarios o sugerencias a scuellar@thericatholic.com.