SIN LUGAR A DUDAS

¡Oye, cuidado con lo que dices!

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Como ustedes probablemente saben, antes de la Navidad el Papa Francisco tuvo una reunión muy importante con los miembros de la Curia Romana, la burocracia del Vaticano, en la cual él desafiaba algunas de sus actitudes y comportamientos.

El Papa daba una lista de 15 “enfermedades”, tentaciones al pecado, las cuales a veces afectan a los miembros de la Curia. Él animó a los cardenales, obispos y sacerdotes a que al final de cada año, hagan un examen de conciencia para que el servicio que ellos prestan a Cristo y su Iglesia, sea purificado.

Como ustedes probablemente saben, antes de la Navidad el Papa Francisco tuvo una reunión muy importante con los miembros de la Curia Romana, la burocracia del Vaticano, en la cual él desafiaba algunas de sus actitudes y comportamientos.

El Papa daba una lista de 15 “enfermedades”, tentaciones al pecado, las cuales a veces afectan a los miembros de la Curia. Él animó a los cardenales, obispos y sacerdotes a que al final de cada año, hagan un examen de conciencia para que el servicio que ellos prestan a Cristo y su Iglesia, sea purificado.

Primero, no debería sorprendernos que el Papa haya retado de esa manera a la Curia, después de todo, ya sabíamos que el Santo Padre desde que fue electo, iba a “limpiar” la burocracia del Vaticano. Y con la ayuda del Consejo de Cardenales, él comenzó a reconstruir la curia, sus oficinas y sus títulos.

Sin embargo, mucho más importante es que el Papa Francisco está tratando de infundir en los miembros de la curia, un nuevo corazón, una nueva actitud para servir con humildad.

Esta seguramente es una tarea muy difícil y va a tomar mucho tiempo, pero el Santo Padre está demostrando con sus propias palabras y ejemplos lo que en verdad él espera de sus colaboradores.

La segunda cosa a recordar es que el Santo Padre no hablaba solamente a la curia romana, sino a la Iglesia entera. Él decía que la curia es un microcosmo de la Iglesia y que estas “enfermedades son naturalmente un peligro para todo cristiano y para toda curia, comunidad, congregación, iglesia y movimiento eclesial”, en otras palabras, ¡el Papa nos está hablando a usted y a mí!

Entre las 15 enfermedades, el Santo Padre mencionó “la habladuría y el chisme”. Es un tema que el Papa ha discutido en varias ocasiones anteriores.

Él le dijo a la Curia Romana que el abuso de este lenguaje “los hace sembradores de discordia y en muchos casos, “asesinos” de la reputación de otros”. El Papa agregaba que “es una enfermedad de cobardes, que no tienen el valor de hablar frente a frente sino que a las espaldas…cuidado con el terrorismo y del chisme”.

¡Cielos, más claro no puede decirlo!

Nosotros sabemos que el chisme es un pecado, y ambos, confesor y penitente saben que está entre las más frecuentes infracciones.

La carta de Santiago en el Nuevo Testamento describe lo destructivo que puede ser el chisme: “Vean como una llama devora bosques. La lengua también es un fuego y es un mundo de maldad: rige nuestro organismo y mancha todo el cuerpo: el fuego del infierno se mete en ella y transmite a toda nuestra vida….pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal”. (Santiago 3:12)

Entonces el Papa claramente nos reta a que hagamos un examen de conciencia acerca de nuestra forma de hablar y particularmente acerca de los rumores y del chisme.

Comencemos con la comunidad de nuestra iglesia- nuestras parroquias, escuelas y organizaciones por ejemplo.

¿Usted cree que hay grupos, rivalidades y envidias en su comunidad?

¿Usted y sus amigos tienen la costumbre de reunirse antes y después de la misa o clase o reunión a hablar de otros o a decir cosas feas?

Muchas veces el lugar de trabajo se hace tierra fértil para el mal uso del lenguaje. Muchas veces en la cafetería se puede volver un lugar de chismes.

¿Estás enojado con alguien o le tienes envidia o estás intrigando algo contra un compañero de trabajo? ¿Eres bien amable con alguien y cuando se da la vuelta le metes un cuchillo en la espalda? ¿Has convertido tu lugar de trabajo, tu oficina, en veneno mortal con tu lengua, como dice Santiago en su carta?

Tristemente, muchas familias han sido destruidas por esta clase de chismes. Me pregunto cuántas familias se han roto, destruidas totalmente por palabras que se han dicho durante ocasiones como bodas, funerales, enfermedades serias o por la herencia de un dinero.

Muchas veces estas heridas han estado siempre allí pero se infectan con palabras venenosas dichas por un familiar a otro.

Claro que la tecnología moderna ha ayudado mucho para que se lleven a cabo los chismes y los rumores.

Piensen en los e-mails que han mandado y recibido; las cosas inapropiadas en Facebook; comentarios tan viles que ponen anónimamente en las noticias de la red; y en lo mucho que molestan (bullying) a nuestros jóvenes todos los días.

Pero, mientras examinamos nuestra conciencia, deberíamos chequear a ver si usamos un lenguaje positivo cuando debemos.

¿Le decimos “gracias” a la persona que nos ha hecho un favor?

¿Le ofrecemos palabras de consuelo a alguien que está pasando por problemas difíciles?

¿Felicitamos a nuestro compañero de trabajo cuando ha logrado algo, o solo por el hecho de hacer bien su trabajo con calidad y consistencia?

El punto es que el uso de nuestras palabras puede que sean un arma peligrosa que cause daño espiritual y personal. Puede también ser un instrumento de gracia y paz si se usa adecuadamente.

Entonces, mientras comenzamos el nuevo año, sería bueno que pensáramos en las palabras del Papa Francisco, en “la enfermedad de la habladuría y chisme”.

Pero antes de que jubilosamente vea la pila de “villanos” de la curia, mírese en el espejo. El Papa le está hablando a usted también.