Rincón de la Familia

En Adviento, promovamos tradiciones más espirituales y menos consumismo

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El tiempo de Adviento que comenzamos esta semana, es un tiempo de espera y cuatro semanas de preparación a la Navidad, a la llegada de nuestro mesías, el niño Dios, nuestro Salvador.

Lamentablemente este tiempo también se ha convertido en un tiempo de mucha comercialización, y aún no habíamos celebrado el Día de Acción de Gracias cuando ya muchas de las tiendas estaban adelantándose a lo que tradicionalmente era el viernes negro, ofreciendo cada vez más temprano ofertas y maneras de gastar y de comprar.

En vez de enfocarnos tanto en el consumismo, y las cosas materiales hagamos una buena preparación durante este tiempo de adviento y celebremos la navidad en familia en la manera más espiritual y menos material.

Tal vez como familia podamos hacer un compromiso de ayudar a una familia que esté en dificultades, o sin sin trabajo y que no tenga los medios de poder comprarle regalos los niños, y todos en familia poder adoptar a esta familia y practicar lo que nos enseña el Papa Francisco, que hay mucha más alegría en dar que en recibir.También podemos como familia construir un pesebre con la escena de la Natividad, y esta actividad de preparar el pesebre puede envolver a todos en la familia a los padres a los hijos.

Otra tradición que se usa mucho especialmente aquí en los Estados Unidos es la Corona de Adviento. La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego tedioso para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esa tradición que ya existía para evangelizar a las personas, partiendo la costumbre que ellos ya tenían para enseñarles la fe católica.

La Corona del Adviento tiene una forma circular y en la base se pueden poner unas ramas verdes y cuatro velas. El círculo no tiene principio ni fin, reseñad del amor de Dios que es eterno sin principio y sin fin. La rama verde es el color de esperanza y vida pues Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas.

Las cuatro velas nos hacen pensar en la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y nos aleja de Dios. En la misa, tres de las cuatro velas tienen color lila o morado claro y una de ellas es color rosado que se enciende en la tercera semana de Adviento.

En nuestro hogar tenemos la Corona de Adviento en medio de nuestra mesa y prendemos la vela todas las noches al momento de hacer la cena y comenzamos con un canto, como O Ven Emanuel o algún villancico y luego hacemos la oración en la familia para proceder a compartir la cena familiar.

La primera semana se prende la primera vela, la segunda dos velas y así, hasta completar las cuatro semanas de Adviento.

A los niños especialmente a los más pequeñitos les fascina encender las velas, y es una manera también de envolver a ellos e irles enseñando sobre nuestra fe y tradiciones.

Otra cosa que podemos hacer también es rezar y pedir por la paz del mundo, por los niños que no tienen papás o un hogar donde vivir, y también, como les comenté al comienzo adoptar a una familia, comprar regalos para donarlos; o participar desde alguna campaña que se haga para colección de juguetes para niños.

Finalmente, tratemos de vivir este tiempo de una manera más espiritual participando activamente de las novenas, de las posadas y enfocándonos menos en la parte materialista, y sí, es necesario comprar tal vez algunos regalitos, pero que no se nos vaya la mano, más bien enfoquémonos en el verdadero significado de la navidad y renovemos nuestra fe con la llegada del niño Jesús a nuestras vidas y a nuestros corazones.