PROVIDENCE — El pasado sábado 7 de febrero se llevó a cabo un retiro espiritual dirigido por el sacerdote eudista de origen colombiano, padre John Mario Montoya, con la participación de feligreses de varias parroquias de la Diócesis de Providence.
El encuentro diocesano de la Renovación Carismática tuvo lugar en la parroquia San Patricio de esta ciudad, donde Joel Palacios, de la parroquia San José de Newport, dio la bienvenida a los presentes y expresó: “Este va a ser un día de gran bendición”.
Por su parte, Jenny Santana, miembro del grupo carismático de oración de la parroquia San Miguel, comentó: “Qué bueno que desafiamos la nieve y la lluvia para estar con Jesús”. Luego presentó brevemente la trayectoria pastoral del expositor, padre John Mario Montoya.
El sacerdote pertenece a la Congregación de Jesús y María (Padres Eudistas), vinculada al Minuto de Dios. En su primera reflexión habló sobre el poder sanador de Jesús, citando el pasaje del Evangelio de San Marcos (10, 46-47), donde Jesús cura al ciego Bartiméo que pedía limosna al borde del camino.
“El ciego gritó para que Jesús lo escuchara y lo curara de su ceguera. Cuando tengas una dificultad, insiste en tu petición; cuando uno grita con fe, el Señor lo escucha”, explicó el sacerdote.
Durante la homilía de la Santa Misa, el padre Montoya afirmó: “La Renovación Carismática es la acción del Espíritu Santo que nos hace enamorarnos profundamente de Dios. Todos tenemos un lugar en la Iglesia y en el corazón de Dios. Ser santo es poner lo que somos al servicio de Dios: hombres y mujeres que quieren dar la vida por Jesús desde nuestra realidad, con nuestras cargas, imperfecciones, problemas y limitaciones. Esa es la santidad”.
En otra de sus enseñanzas recordó que la Renovación Carismática se fundamenta en la Palabra de Dios. Citando la Carta a los Hebreos, señaló: “La palabra de Dios es viva y eficaz, como una espada de doble filo que llega hasta lo más profundo del corazón”.
También destacó que la vida carismática es un camino de renovación continua. “Los carismáticos amamos a la Iglesia. No somos sacerdotes renovados; estamos en renovación permanente, todos los días”, dijo.
Asimismo, añadió: “Ser carismático es responder al llamado recibido en el bautismo, dejarnos amar por Dios, experimentar el poder del Espíritu Santo en la oración, sentir que la Palabra es vida y reconocernos hermanos unos de otros. Si vives eso, eres carismático. Pero hay que vivirlo con alegría”.
El retiro culminó con la exposición del Santísimo Sacramento y la bendición final impartida por el padre Montoya, en un ambiente de paz y gozo espiritual.
La parte musical de la Misa estuvo a cargo del ministerio de música de la parroquia San Patricio, “Vaso Santo”, en compañía de Silvio Cuéllar, director del Coro Diocesano Hispano y los coros de la parroquia Blessed Sacrament.
Al finalizar la jornada, algunos participantes compartieron el mensaje que recibieron durante el retiro. Rosa Sandoval, de la parroquia Blessed Sacrament, expresó: “Dios se vale de las cosas cotidianas en nuestra vida para mostrarnos su compasión y misericordia y sanar nuestras heridas”.
Por su parte, Iris Fleto Temaj, de la parroquia San José de Newport, comentó que el retiro la animó “a creer más en la Santa Eucaristía y a permanecer con alegría en la presencia del Señor”.
Mientras tanto, Dilcia Aquino, de la parroquia San Patricio, señaló: “Este retiro me devolvió la esperanza y me anima a seguir sirviendo a Dios, porque fortaleció mucho mi fe”.