WASHINGTON — Al animar a los fieles a vivir con mayor compromiso los tres pilares de la Cuaresma —oración, penitencia y caridad— el obispo Bruce A. Lewandowski, C.Ss.R., ha invitado a los católicos a “vivirla a lo grande o no quedarse a medias.”
El 5 de marzo, el obispo llevó esa invitación a la práctica al encabezar una Peregrinación de Oración y Abogacía de 24 horas a Washington, D.C., junto a 35 sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos de la diócesis. El grupo visitó el Capitolio para reunirse con miembros de la delegación congresional de Rhode Island y abogar por una reforma migratoria significativa y políticas justas y sensatas para inmigrantes y migrantes.
Poco después de iniciar su primera reunión con uno de los miembros de la delegación federal del estado, el obispo fue informado de cuán polarizado está el debate migratorio entre los electores.
El congresista Gabe Amo, representante del primer distrito de Rhode Island, comentó que su oficina había recibido numerosas llamadas de ciudadanos que apoyan la aplicación estricta de las leyes migratorias por parte de la administración federal, incluyendo operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para detener y deportar rápidamente a inmigrantes indocumentados.
El obispo Lewandowski señaló que, aunque los católicos reconocen el papel legítimo de la aplicación de la ley para promover el bien común, se opone a un enfoque “solo de cumplimiento”, que termina tratando a los inmigrantes como problemas a resolver.
“Nuestras leyes migratorias actuales no responden a las necesidades de las familias, los empleadores ni las comunidades, y la prosperidad de nuestro país depende de su capacidad de acoger e integrar a los inmigrantes de manera positiva, como lo ha hecho durante generaciones”, afirmó.
El obispo también compartió con el congresista Amo cómo cada vez más fieles participan en el rosario mensual que él dirige frente al centro de detención Wyatt en Central Falls, en apoyo a los migrantes detenidos allí mientras esperan su deportación.
“Cada vez llega más gente. Las personas agradecen la oración y el apoyo, pero también hablamos de la importancia de actuar, porque la oración y la acción van juntas”, dijo.
La diócesis comenzó este esfuerzo de acción cuando en diciembre organizó una cumbre regional en el noreste que reunió a obispos, sacerdotes, religiosos, laicos y representantes de Catholic Charities para reflexionar sobre la respuesta de la Iglesia ante las deportaciones.
Entre quienes participaron en la peregrinación estuvieron los padres Nolasco Tamayo y Jairon Olmos, el diácono Stephen Dandeneau, los diáconos Fernando Botelho y Eduardo Birbuet, además de religiosas de la congregación Hermanas Misioneras Siervas de la Palabra (HMSP).
Durante la jornada, el grupo también se reunió con el representante Seth Magaziner, así como con los senadores Jack Reed y Sheldon Whitehouse.
En los encuentros, los peregrinos pidieron que la reforma migratoria incluya varios principios fundamentales: que las medidas de cumplimiento sean proporcionadas y humanas, que se garantice el debido proceso, que los residentes de larga data tengan un camino hacia la ciudadanía, que se preserve la unidad familiar, que se amplíen vías legales de migración, y que se atiendan las causas profundas de la migración forzada.
El obispo expresó también preocupación por operativos migratorios realizados en lugares sensibles, así como por la necesidad de que los detenidos tengan acceso a servicios religiosos.
Los peregrinos también promovieron el apoyo a la Religious Workforce Protection Act, un proyecto bipartidista que ayudaría a trabajadores religiosos que ya se encuentran legalmente en el país esperando su residencia permanente.
Además, solicitaron respaldo para la Frederick Douglass Trafficking Prevention and Protection Reauthorization Act, legislación que renovaría programas para combatir la trata de personas y apoyar a los sobrevivientes en su reintegración.
El obispo Lewandowski expresó su satisfacción con la jornada de defensa y consideró importante acudir directamente al corazón del gobierno para presentar personalmente su llamado a la reforma migratoria.
Voces de los peregrinos
David Estes, director de The Prout School en Wakefield, ha participado también en los Rosarios frente al centro de detención.
“Creo que estamos respondiendo a un tema en el que vemos liderazgo del Papa y de los obispos de Estados Unidos, especialmente del obispo Bruce. Ha sido muy inspirador rezar por las personas encarceladas”, dijo.
“Lo que proponemos es razonable y está basado en la enseñanza de la Iglesia. Además, hemos recibido una acogida muy positiva por parte de nuestra delegación de Rhode Island.”
Eva Mancuso, feligresa de Christ the King en URI y abogada litigante durante 40 años, afirmó que el testimonio del obispo la motivó a participar. “Él inspira a involucrarse”, dijo Mancuso. “Por su manera tan abierta de ser, hace que uno se sienta cómodo. Recibe a todos con sencillez y está abierto a personas de todos los ámbitos.”
Celso Vera, coordinador del Ministerio Hispano de la diócesis, señaló que la presencia del obispo tuvo un impacto importante. “Es un honor participar en esta delegación. Cuando los legisladores ven al obispo presente, reconocen la importancia de los temas que se están presentando”, dijo.
Adrián Bautista, de 18 años y estudiante universitario, fue el peregrino más joven del grupo. “Me motiva seguir adelante saber que el obispo está luchando por los inmigrantes”, afirmó. (Lea más testimonios en nuestra página de Internet).
Al regresar al punto de partida de la peregrinación, James Jahnz, director de Catholic Charities y Ministerios Sociales de la diócesis, expresó su deseo de repetir la experiencia.
“Esto es algo que podemos y debemos hacer nuevamente. Estoy seguro de que la próxima vez podríamos llenar dos autobuses”, dijo.
Cuando el autobús regresó a la parroquia Holy Apostles en Cranston a las 4 a.m., después de 23 horas de viaje, Jahnz concluyó:
“Hemos ido a lo grande por nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. Ahora, es hora de volver a casa.”