PROVIDENCE — “La Virgen de la Altagracia nunca ha dicho: ‘No es mi problema’”. No. Ella acepta nuestras enfermedades, pobrezas, heridas, cualquier cosa que necesitamos; estamos en sus brazos. Con la Altagracia encontramos solución, perdón y esperanza”.
Con este mensaje inició su homilia el obispo de la Diócesis de Providence, Mons. Bruce Lewandowski, durante la Misa celebrada en honor a la Virgen de la Altagracia, madre espiritual del pueblo dominicano, en la parroquia La Asunción de Providence.
Monseñor Lewandowski continuó enfatizando: “Somos la gran familia de Dios; si mi hermano cae en problemas, también me afecta a mí. Tenemos que cuidar de todos como ella nos cuida a nosotros, como una verdadera madre llena de amor y comprensión. Si yo acudo a ella pidiendo su intercesión, ella me abraza con su ternura de mamá”.
El obispo también invitó a los inmigrantes a contar siempre con la Iglesia. “No duden en llamarnos; cuenten con nuestro apoyo. Seguiremos abogando por sus derechos con amor en este difícil momento”, dijo.
La Santa Eucaristía, precedida por el rezo del Rosario, se celebró el pasado 8 de febrero con la participación del obispo Lewandowski, el padre Gildardo Suárez, párroco de la comunidad, y el diácono Rony López. Junto a los feligreses, ondearon la bandera dominicana y entonaron el canto “Virgen de la Altagracia, Madre del Señor… hoy te veneramos, Madre del amor”.
El Comité Altagraciano, dirigido por la señora Lesvia Pavón, como cada año, reconoció a jóvenes de la comunidad que se graduaron con honores de la escuela secundaria y la universidad.
Con la conducción de Dilania Inoa, se otorgó un reconocimiento al joven Adrians Marte, quien se graduó con honores de la escuela secundaria Cranston West.
Además, fueron reconocidas varias jóvenes que se graduaron de sus estudios universitarios: Scarlet Madera, quien obtuvo una licenciatura en Ciencias de la Salud con subespecialización en español en la Universidad de Rhode Island; Nicole Gómez, quien obtuvo una maestría en Administración de la Salud en la Universidad de Rhode Island; Yrkania Morán, enfermera titulada de Sunrise Nursing School; y Nathalie Rodríguez, quien obtuvo una maestría en Administración de Empresas en la Universidad Roger Williams.
En esta ocasión, todos los homenajeados recibieron su reconocimiento de manos del obispo Lewandowski.
Al concluir la celebración en el templo, los asistentes compartieron en el sótano de la iglesia, donde el obispo Lewandowski y el padre Giraldo aprovecharon la ocasión para saludar a los feligreses y degustar comidas, refrigerios y bizcochos propios de la celebración a la Virgen de la Altagracia.
Para Victoria Almánzar, miembro de la parroquia La Asunción, la celebración de la Altagracia representa un momento de gran emotividad que la llena de amor y alegría.
Por su parte, Raisa Burgos comentó: “Esta festividad me da fortaleza y me llena de fe”. No importa cómo esté el clima; siempre vengo a celebrar con la comunidad —aunque me mudé hace 10 años a la ciudad de Cranston— a Nuestra Señora de la Altagracia”.