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¡Celebremos la creación en el Ocean State!

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Al salir el sol sobre la bahía de Narragansett, iluminando con tonos dorados los pantanos salinos y nuestras calles históricas, recordamos el gran regalo que hemos recibido de Dios. Este pasado mes de abril, en que celebramos el Día de la Tierra dentro de este Año Jubilar extraordinario que marca 800 años (1226–2026) desde el paso a la vida eterna de San Francisco de Asís, la Diócesis de Providence se une a toda la Iglesia en un canto de gratitud y alabanza a Dios, Autor de toda vida.

El Papa León XIV, al convocar este jubileo, nos invita a hacer una pausa, a ir más despacio, a prestar atención a lo que nos rodea. Nos invita a sentir la hierba bajo nuestros pies, a respirar profundamente el aire fresco, y a contemplar el cielo azul que Dios nos regala.

El espíritu de Laudato Si’

Hace más de diez años, el Papa Francisco regaló a la Iglesia y al mundo la encíclica Laudato Si’ (sobre el cuidado de nuestra casa común). Su mensaje sigue siendo muy claro: la tierra no es solo un recurso para usar, sino una “hermana con quien compartimos la vida y una madre hermosa que nos abraza”.

El Papa nos recuerda que no podemos separar el “grito de la tierra” del “grito de los pobres”. Aquí en Rhode Island, donde nuestras comunidades costeras enfrentan los efectos del cambio climático, esta realidad no es teoría, es algo que vivimos. Cuidar el medio ambiente es también un acto de justicia para nuestros hijos y las futuras generaciones.

El Cántico del Sol

Nuestra inspiración viene del siglo XIII, de San Francisco de Asís, conocido como el “Pobrecillo”. Al celebrar los 800 años de su muerte, volvemos a su hermosa oración, el Cántico del Sol.

San Francisco no veía la naturaleza como algo separado de él. Hablaba del “Hermano Sol” y la “Hermana Luna”, reconociendo que toda la creación es una familia. Al alabar a Dios por la “Hermana Agua”, a la que llamó “preciosa y pura”, nos enseña a ver lo sagrado en lo que nos da vida: desde el río Blackstone hasta el océano Atlántico.

Un jubileo con misión

Este jubileo no es solo un recuerdo histórico; es una invitación a una conversión del corazón. El Papa Francisco nos llama a dejar la “cultura del descarte” y vivir con más sencillez y responsabilidad.

En este Día de la Tierra y en los meses que vienen, preguntémonos:

• Contemplar: Pasar tiempo en parques y playas, reconociendo la belleza de la creación de Dios.

• Cuidar: Reducir el desperdicio y el consumo de energía como parte de nuestra vida espiritual.

• Organizar: Formar grupos parroquiales (“equipos verdes”) para cuidar el medio ambiente, crear huertos comunitarios y mantener limpias nuestras comunidades.

• Abogar: Apoyar iniciativas que protejan a los más vulnerables y nuestro entorno natural, colaborando con organizaciones católicas y programas diocesanos.

• Indulgencia plenaria: Los fieles pueden recibirla visitando una iglesia o santuario franciscano, cumpliendo con las condiciones habituales: confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa.

Las personas mayores, enfermas o que no puedan salir de casa también pueden recibirla uniéndose espiritualmente al jubileo y ofreciendo a Dios sus oraciones y sufrimientos.

Como oraba San Francisco:

“Alabado seas, mi Señor; bendícelo, dale gracias y sírvele con gran humildad.”

Que nosotros, como pueblo de la Diócesis de Providence, honremos a Dios, nuestro Creador, siendo cuidadores fieles de la creación que Él nos ha confiado.