CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- La Iglesia Católica, sus ministros y sus miembros deben encontrar nuevas formas de acercarse y acoger a las familias que están alejadas de la Iglesia y no comprenden cuánto las ama Dios, dijo el Papa León XIV.
Escribiendo a 40 teólogos y ministros de pastoral que participaban en un seminario sobre la evangelización con las familias, el Papa dijo que el primer objetivo de la evangelización es ayudar a las personas que anhelan amor y sentido a encontrarlo en Jesús.
"Cuántas veces, incluso en un pasado no muy lejano, hemos olvidado esta verdad y hemos presentado la vida cristiana principalmente como un conjunto de reglas que hay que cumplir, sustituyendo la maravillosa experiencia del encuentro con Jesús -- Dios que se nos dona -- por una religión moralista, pesada y poco atractiva que, en algunos aspectos, es imposible vivir en la vida cotidiana concreta", escribió el Papa en un mensaje del 2 de junio.
El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida reunió a los expertos en su sede vaticana los días 2 y 3 de junio para reflexionar sobre el tema "Evangelizar con las familias de hoy y de mañana: Desafíos eclesiológicos y pastorales". El seminario siguió al Jubileo de las Familias, los Niños, los Abuelos y los Mayores.
El Papa León les dijo: "Este tema expresa claramente la preocupación maternal de la Iglesia por las familias cristianas de todo el mundo, como miembros vivos del Cuerpo Místico de Cristo y núcleo primario de la Iglesia, a quienes el Señor confía la transmisión de la fe y del Evangelio, especialmente a las nuevas generaciones".
Todo ser humano, como enseñó San Agustín, tiene un anhelo de Dios, dijo el Papa. Y los padres tienen la primera responsabilidad de responder a ese anhelo haciendo a sus hijos "conscientes de la paternidad de Dios".
Y mientras que la asistencia a la iglesia y la afiliación religiosa formal en muchos lugares están disminuyendo, dijo, "el nuestro es un tiempo marcado por una creciente búsqueda de la espiritualidad, particularmente evidente en los jóvenes, que anhelan relaciones auténticas y guías en la vida".
De ahí la importancia de que la comunidad cristiana para discernir los desafíos del mundo de hoy y para alimentar el deseo de fe presente en el corazón de cada hombre y de cada mujer", dijo.
Pero eso, dijo el Papa, requiere prestar especial atención "a aquellas familias que, por diversas razones, están espiritualmente más alejadas de nosotros: aquellas que no se sienten involucradas, se declaran indiferentes o se sienten excluidas de las actividades habituales, y sin embargo les gustaría formar parte de una comunidad en la que puedan crecer y caminar junto".
"¿Cuántas personas hoy en día no escuchan la invitación al encuentro con Dios?". preguntó el Papa León.
Otro problema, dijo, es "una ‘privatización’ cada vez más difundida de la fe" tan centrada en el individuo que los recién llegados no tienen experiencia de "la riqueza y los dones de la Iglesia, un lugar de gracia, fraternidad y amor".
"Lo que impulsa a la Iglesia en su proyección pastoral y misionera es precisamente el deseo de salir como ‘pescadora’ de la humanidad, para salvarla de las aguas del mal y de la muerte mediante el encuentro con Cristo", dijo el Papa.
Como ejemplo, señaló a los jóvenes que eligen la cohabitación en lugar del matrimonio cristiano. Lo que necesitan, dijo, es "alguien que les muestre de manera concreta y clara, especialmente con el ejemplo de sus vidas, qué es el don de la gracia sacramental y qué fuerza deriva de él. Alguien que les ayude a comprender 'la belleza y la grandeza de la vocación al amor y al servicio de la vida’ que Dios le da a las parejas casadas".
Para llegar a las familias alejadas de la Iglesia, dijo, se necesita paciencia e incluso creatividad.
"No se trata de dar respuestas precipitadas a preguntas difíciles, sino de acercarse a las personas, escucharlas e intentar comprender junto con ellas cómo afrontar sus dificultades”. dijo el Papa León. "Y esto requiere estar dispuestos a abrirse, cuando sea necesario, a nuevos modos de ver las cosas y a diferentes maneras de actuar, porque cada generación es diferente y tiene sus propios desafíos, sueños e interrogantes".
Los obispos tienen la primera responsabilidad "de echar las redes al mar y convertirse en ‘pescadores de familias’", dijo el Papa.
Pero es un deber que comparten todos los católicos están "por el bautismo, cada uno de nosotros ha sido hecho sacerdote, rey y profeta para nuestros hermanos y hermanas, y ‘piedra viva’ para la edificación de la casa de Dios ‘en la comunión fraterna, en la armonía del Espíritu, en la coexistencia de la diversidad’", añadió, haciendo eco a su homilía de la toma de posesión de su ministerio Petrino el 18 de mayo.