Rincón de la Familia

Nuestro Viaje a ver el Papa en el Capitolio

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La semana pasada los católicos en los Estados Unidos tuvimos una experiencia inolvidable con la visita del Santo Padre el Papa Francisco quien estuvo en las ciudades de Washington DC, New York y Filadelfia.

Más de 450 peregrinos viajaron a Filadelfia en 9 autobuses en dos diferentes grupos para participar del festival de las familias y la misa de cierre con el Papa.

Yo tenía muchas ganas de ir con mi familia pero salir el fin de semana se me hacía bastante difícil por la responsabilidad de tener que tocar cinco misas y conseguir alguien que pueda reemplazarme en todas ellas.

Pensé que mi mejor oportunidad sería durante la semana cuando el Papa visite la capital y este en la Casa Blanca o en el Congreso de los Estados Unidos.

Dos semanas atrás escuché por la radio que las oficinas de los congresistas estaban dando una cantidad limitada de tickets para peregrinos que quisieran ir a Washington, DC; para escuchar el discurso del Papa Francisco ante el Congreso.

Así que sin esperar más ese mismo día llamé y conseguí dos tickets y que me pusieran en una lista de espera para más. Estuve llamando a otras oficinas de otros congresistas y tocando puertas y gracias a Dios pude conseguir seis tickets para poder ir con mi familia y ser testigo de este histórico evento.

Salimos un miércoles tempranito por la mañana de madrugada, y viajamos ocho horas para llegar a las tres de la tarde a Washington DC.

Mientras mi familia se fue a descansar al hotel, yo tomé el tren subterráneo dirigiéndome hacia las oficinas del Congreso, para recoger mis tickets. Caminando por los alrededores del Capitolio me di cuenta del increíble trabajo y esfuerzo en proveer una excelente seguridad para la visita del Papa.

Habían puesto un cordón de seguridad por tres calles alrededor del Capitolio con unas verjas metálicas de seis pies de altura acompañadas por guardia militar cada 15 a 20 metros. ¡Impresionante!

Finalmente, llegó el gran día de ir y ser testigos de la visita del Papa Francisco ante el Congreso. Tengo entendido que es la primera visita de un Papa al Congreso.

Con mi familia, estábamos en un hotel en la ciudad vecina de Arlington, VA; a cinco cuadras de la estación del Metro. Salimos bien tempranito a las 5:30 de la mañana, desayunamos brevemente y tomamos el metro para ir al centro de la ciudad.

Cuando llegamos a unas tres cuadras, la seguridad nos pidieron nuestros tickets y nos guiaron por un pasillo donde había mucha seguridad policial y militar. Caminamos como cinco cuadras y en ese lapso hubieron tres chequeos policiales donde nos pedían los tickets y solamente se podía entrar con las entradas. Nuestro último chequeo fue por detectores de metales donde revisaban que no hubiera armas o artículos peligrosos que pueden usarse como proyectiles. Ahí fue donde nos decomisaron todas las manzanas que llevábamos para la merienda, pues podían considerarse como proyectiles.

Después esperamos por tres horas hasta que el Papa Francisco llegó al edificio del Capitolio cuando vimos su Fiat 500 llegar por las pantallas gigantes toda la multitud estalló en un aplauso.

El ambiente era increíble había mucha excitación en el aire y cuando el papá comenzó su discurso realmente había un silencio y atención absoluto.

El mensaje del Papa fue realmente increíble y me encantó la parte que dijo que todos en este país somos descendientes de inmigrantes de una u otra manera.

El papa Francisco condenó la legalización del aborto, la pena capital y las ventas inescrupulosas de armamentos. Él hizo un llamado al Congreso a "aprovechar el momento" siguiendo adelante con la normalización de relaciones con Cuba. Y, otra vez, refiriéndose a sí mismo como "hijo de inmigrantes" -- y señalando que muchos legisladores también lo son -- suplicó mayor apertura a aceptar a los inmigrantes.

"Quisiera tener la oportunidad de dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada di?a para trabajar honradamente para llevar a casa el pan nuestro de cada, para ahorrar y, la mayor parte del tiempo, conseguir una vida mejor para sus familias", dijo el papa.

"Estos son hombres y mujeres que no les importa simplemente pagar sus impuestos, sino que con su trabajo silencioso sostienen la vida de la sociedad", él dijo. "Ellos generan solidaridad con sus acciones y crean organizaciones que ofrecen una mano de ayuda a aquellos más necesitados".

El Papa usó cuatro destacados ciudadanos estadounidenses como modelos relevantes de virtud para los estadounidenses de hoy día: Abraham Lincoln, el reverendo Martin Luther King Jr., Dorothy Day y Thomas Merton.

"Una nacio?n puede ser considerada grande cuando defiende la libertad como lo hizo Lincoln; cuando fomenta una cultura que le permite a su gente son?ar con plenos derechos para sus hermanos y hermanas, como Martin Luther King procuró hacerlo; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos como Dorothy Day lo hizo con su incansable trabajo, fruto de una fe que se convierte en diálogo y siembra paz al estilo contemplativo de Thomas Merton", dijo el papa.

Después del discurso de él, John Bohener el líder de los diputados del Congreso, llevó al papa Francisco a la sala del santuario del capitolio donde estaba una estatua de san Junípero Serra, a quien el papa canonizó el día anterior.

Luego El papa se dirigió hacia el balcón del capitolio, donde decenas de miles de personas con boletos habíamos esperado durante horas.

"Buenos días a todos", él dijo en español y luego nos bendijo a los peregrinos.

"Estoy tan agradecido por su bienvenida y su presencia", él dijo. "Agradezco a los personajes más importantes, los niños. Quiero pedirle a Dios que los bendiga: Señor, padre nuestro de todos, bendice a este pueblo, bendice a estos, bendice a cada uno de ellos, bendice a sus familias. Dales lo que más necesitan. Y les pido por favor a ustedes que recen por mí. Y si entre ustedes hay algunos que no creen, o no puedan rezar, les pido por favor que me deseen cosas buenas". El papa Francisco añadió una frase en inglés: Gracias, muchas gracias, y que Dios bendiga a América.

Yo tuve la bendición de poder ser testigo de este evento llevando a mi esposa ni a mis hijos Alex, David, Grace y Mariana; quienes seguramente atesorarán este momento por el resto de sus vidas.