Sin Lugar a Dudas

La Santa Misa- “Dejemos que el mundo tiemble

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Cuando asistía a misa en una iglesia un domingo en el estado de la Florida no hace mucho, me topé con una advertencia que estaba escrita en el boletín semanal y decía así: “Por favor llegue a Misa temprano para no interrumpir. Salga lo más tarde posible para no ser maleducado. (La misa no termina antes de la bendición final). Rece con reverencia pero sin distraer a nadie. Vístase con decencia para no ofender a nadie”.

“Ese boletín contiene mucha información” pensé a mí mismo. Se enfoca en algunos problemas que enfrentamos en algunas de nuestras iglesias hoy en día-una inusual falta de reverencia hacia los sagrados misterios en nuestro alrededor, especialmente cuando se trata del sacrificio de la Santa Misa. Mientras que los puntos aquí mencionados, tienen mérito y deberían ser observados, solo nos recuerdan que debemos vestirnos bien a modo de no ofender a nadie, esto es tan relevante ya que comenzamos los meses de verano, de calor y humedad. La forma tan ofensiva de vestirse en los días de verano, cuando van a la iglesia, es algo que la gente se queja mucho y me lo han hecho saber.

Ustedes saben de lo que les estoy hablando; ustedes también lo han visto. Llega gente mal arreglada, con ropa arrugada, pantalones cortos, faldas cortas, mujeres que se visten con ropa provocativa y reveladora, acompañada por tacones o chancletas haciendo ruido a todo lo que dá, masticando chicle, todos despeinados y las manos sucias. Están usando el teléfono, molestando a la demás gente. Todo esto deja mucho que desear ya que parece que no están en un lugar sagrado, en una iglesia, sino que están entrando en un lugar público. ¡Vamos, sí, es verano pero la iglesia es la iglesia, no es la playa, ni tampoco una piscina!

Todas las personas que van a un lugar de adoración deberían vestirse apropiadamente, especialmente la misa, pero los que más están obligados a hacerlo, son los ministros que sirven en la liturgia por ejemplo, los que reciben a la congregación, los lectores, y los Ministros Extraordinarios de la Santa Comunión. Ellos están en la mira pública y es muy importante que den el ejemplo a otros vistiéndose y hablando bien.

Y ahora hay una tendencia que ha aumentado y lo he visto en estos años, gente que viene a la catedral los domingos a misa cargando ¿botellas de agua o café? ¿Es que tienen que estar bien hidratados o con cafeína mientras están en la iglesia? ¿Es un lugar sagrado o la terminal de un aeropuerto? Me pregunto si esta gente sabe lo que es el ayuno (no comer una hora antes de recibir la Santa Comunión) ¿Cuándo es que se preparan para la misa? Yo recuerdo cuando antes no podíamos comer nada excepto agua desde la noche anterior antes de recibir la Santa comunión. Era un sacrificio con toda seguridad pero era también un recordatorio de lo especial era recibir la Santa Comunión.

Mientras me desahogo pienso en lo inapropiada y maleducada que es la gente que llega a la iglesia y se pone a hablar antes de la misa, ignorando completamente al Santísimo Sacramento y también sin importarle que otra gente llegue a querer estar a solas con El. La Iglesia es un lugar donde debería de haber silencio y paz para cuando alguien llegue y se quiera escapar del bullicio, se pueda encontrar en la presencia del Dios vivo.

No hay momento que revele nuestra actitud de respeto más que cuando recibimos la Santa Comunión. Yo no tengo preferencia de la manera que recibo la Comunión, parado o hincado- ambos son aprobados por la iglesia y ambos son actos de reverencia o irreverencia depende de la disponibilidad de cada persona. Tampoco soy nadie para decir cómo se debe recibir si en la mano o en la lengua. Una vez más, ambos actos son aprobados por la Iglesia y también pueden ser de reverencia o irreverencia.

Pero me sorprende la manera de como las personas jóvenes y viejos no saben cómo recibir la Santa Comunión apropiadamente. Esta ignorancia llegó a su límite cuando una señora, hace un par de años, la cual iba a ser madrina de un joven que estaba recibiendo el sacramento de la Confirmación, se le cayó la comunión de la mano y riéndose me dijo: “Creo que voy a necesitar otra de esas”, como si se tratara de una galleta o cualquier cosa.

Es muy fácil amigos. Cuando usted se acerca al ministro, baja la cabeza con reverencia y cuando escucha “El Cuerpo de Cristo”, simplemente responde “Amen” mientras extiende ambas manos y la coloca en su lengua. La tiene que poner en su lengua allí, no se la va a llevar en la mano para donde está sentado.

El título de esta columna lo saqué de una carta de San Francisco de Asís que le escribió a sus frailes, en la cual el revelaba su profundo respeto por la Santa Eucaristía. El escribe lo siguiente: “Que el hombre se detenga con temor; que el mundo tiemble; que el cielo se regocije cuando Cristo el Hijo del Dios vivo, esté en el altar en las manos del sacerdote. ¡Oh humildad sublime!! ¡Que el Señor del universo, El hijo de Dios, se humille ante todos por la salvación de los hombres y se convierta en un pedazo de pan!

¡Ustedes creen que pueden tener un pequeño acto de reverencia cuando vayan a la Iglesia y reciban el Cuerpo y la Sangre de Cristo!