Rincón de la Familia

Enseñádoles a Nuestros Hijos a Compartir Las Bendiciones de Dios

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Una de las cosas importantes que tratamos de enseñar a nuestros hijos es la importancia de compartir de nuestro tiempo, de nuestro tesoro y de nuestro talento con nuestra iglesia, nuestra comunidad de fe.

Hay mucha necesidad en el mundo y mucha gente que está sufriendo hambre, pasando necesidades en muchos países subdesarrollados y tal vez nosotros no podamos cambiar todo el mundo, pero si podemos tener un impacto en una vida, en una persona, en una familia.

Con mi esposa siempre hemos tratado de inculcar a nuestros hijos la importancia de ayudar a los demás y en tiempos de Navidad discretamente siempre buscamos alguna familia o alguna persona a quien podemos adoptar. Hemos tenido años en que tal vez no nos sobraba mucho de nuestros recursos, pero lo poquito que teníamos siempre lo compartíamos con un gran corazón con los demás.

Como dice el refrán "hay mucha más alegría en dar que en recibir".

Recuerdo que hace más de 15 años atrás se presentó una situación que una muchacha iba a abortar a su bebé porque estaba indocumentada, sola, y ella se sentía desesperada pues no tenía familia a quién pudiera acudir.

Hace más de 15 años también tuvimos la oportunidad de ayudar a otra muchacha que iba a abortar a su bebé, pero gracias a que alguien estaba rezando afuera de una clínica; cambió de opinión y por muchos años tuvimos en contacto y ese bebé se convirtió en la alegría y la vida de esa joven mamá.

Más recientemente y con nuestra familia decidimos a través una organización que se llama World Visión, adoptar o a ayudar formalmente a una persona; y llevamos ya más de cinco años ayudando mensualmente a una niña que vive en Bolivia.

Cada año recibimos reportes de cómo está progresando también fotos a veces tarjetas y también podemos mandar regalos por correo para ella.

Recuerdo también que hace unos años atrás había una persona mayor en nuestra parroquia que estaba parcialmente desabilitada y no tenía familia. Ella se encariñó mucho con mis hijos y frecuentemente nosotros íbamos a visitarla y cuando llegamos al hogar de ancianos era una alegría ver como todos los ancianitos alegraban con la presencia de los niños a su alrededor.

Estos son algunos pequeños ejemplos de cosas sencillas que nosotros podemos hacer compartiendo de nuestro tiempo de nuestro talento y de nuestro tesoro. Como dice la madre Teresa "Tal vez no podamos cambiar todo el mundo, pero si podemos hacer una gran diferencia una vida y familia a la vez".