El papa deleita a la concurrencia con espontánea charla sobre la familia

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PHILADELPHIA (CNS) -- El papa Francisco dejó de lado para su discurso el texto escrito que llevaba preparado y, para deleite de los ciento de miles de personas que habían acudido al Benjamin Franklin Parkway, habló de corazón sobre los obstáculos a vencer y el amor que viene al ser parte de una familia.

El papa, después de escuchar el testimonio de seis familias provenientes de varios continentes, el 26 de septiembre, les agradeció el que hubieran compartido su historia personal.

"Un testimonio que se da para servir es completamente bueno, nos hace buenas personas porque Dios es bondad", empezó diciendo, y continuó hablando más rápidamente y con mayor énfasis, con deleite de la concurrencia. El papa sonrió, hizo ademanes con las manos y la multitud lanzó vítores cuando él dijo que era "valioso ser familia".

Dios envió a su propio hijo y lo colocó en una familia, dijo, "y Él pudo hacer esto porque esa familia tenía verdaderamente un corazón abierto", dijo.

El papa habló en español, lengua en la que se siente más a gusto; y hubo traducción simultánea hecha por monseñor Marc Miles.

"Estamos celebrando la fiesta de la familia", le dijo a la muchedumbre. "Las familias tienen una ciudadanía que es divina. La credencial de identificación que tienen les ha sido dada por Dios, a fin de que desde dentro del corazón de la familia crezca la verdad, el bien y la belleza"

"Algunos de ustedes dirán, por supuesto: Padre, usted habla de esa manera porque no es casado", dijo.

"Las familias tienen dificultades. Las familias pelean y de vez en cuando vuelan los platos y los niños pueden dar dolor de cabeza. Pero, claro, no voy a hablar de las suegras", bromeó.

"Sin embargo, en las familias siempre hay luz" por el amor del Hijo de Dios.

"Y así como hay problemas en las familias, allí está la luz de la Resurrección", dijo.

"La familia es como una fábrica de esperanza", dijo.

"En la familia hay, sin duda, dificultades"; y los hijos también presentan problemas a resolver, dijo.

"Pero esas dificultades se vencen con amor", dijo. "El odio no es capaz de vencer ninguna dificultad. La división de corazones no puede vencer las dificultades: solamente el amor puede vencerlas".

La celebración de la vida de la familia católica, que duraría tres horas, empezó en momentos de la puesta de sol en Filadelfia. En el festival hubo de todo: oraciones, música, danza, comedia y testimonios de fe; y este festival siguió tras el octavo Encuentro Mundial de la Familia del 22 al 25 de septiembre.

Poco después de las 7 de la noche, el papa inició su ingreso al sitio del festival en el vehículo especial preparado para él, saludando a los miles de personas que se habían alineado en la ruta. Docenas de banderas y pancartas de diferentes países colgaban de las vallas que se alineaban en el "Benjamin Franklin Parkway" en dirección al escenario del Festival de la Familia. El papa subió al escenario en medio de estruendosos vítores, poco después de las 7:30 p.m., y presidió ante la concurrencia una oración en petición a favor de la familia.

El actor Mark Wahlberg fue el maestro de ceremonias para la velada con el papa. Entre los conocidos artistas que participaron en la velada para el papa y ofrecieron testimonios de fe se encontraba la cantante de "American soul" Aretha Franklin y el tenor italiano Andrea Bocelli.

La doctora Gianna Emanuela Molla leyó una carta, que su madre Santa Gianna Beretta Molla había dirigido a su padre, en donde daba testimonio de su fidelidad matrimonial. Seis parejas de casados de diferentes continentes también compartieron su historia singular.

La noche antes de que el festival se iniciara la gente había empezado a reunirse tras las vallas en las calles del Centro de la ciudad, y muchos pasaron la noche durmiendo sobre cartones y vistiendo camisetas playeras con la efigie del papa Francisco, gorras del Encuentro Mundial de la Familia o ropa especial traída de su parroquia original. Las personas que habían conseguido boletos habían empezado a ingresar a la zona que estaba sellada fuertemente por seguridad, desde principios de la tarde, incluyendo numerosos sacerdotes, seminaristas y religiosas, que se sentaron bajo la fronda de los árboles, dejándose acariciar por la brisa fresca y viendo, antes de la ceremonia, la práctica de los que habrían de actuar.

La madre Joan Paul de las Escuelas de Hermanas de Cristo Rey, de Lincoln, Nebraska, había traído consigo a cuatro hermanas más al Encuentro Mundial de la Familia para ver al papa.

"El Santo Padre es alguien con el que quiero estar cerca. Estoy cerca de él en sus pensamientos todos los días, pero quería estar cerca de él físicamente", dijo. "Y para nosotros estar aquí con todas estas familias es también importante pues nuestras familias son jaladas o empujadas de tantas direcciones debido a la sociedad que necesitamos reconectar y regresar a nuestros valores importantes".

En su plática, el papa hizo notar los problemas a vencer que afronta la familia, incluyendo peleas y relaciones perjudiciales.

"Nunca terminen el día sin hacer paces", dijo. "Una sociedad es fuerte, es sólida si está edificada sobre la belleza, el bien y la verdad".

Y el papa les dijo a los presentes que lo que más le gusta a Dios "es golpear en la puerta de las familias y encontrar familias unidas, que se amen mutuamente" y que eduquen a sus hijos con la finalidad de crear "una sociedad de verdad, bondad y belleza".

La familia debe de ejercer especial cuidado con los niños y los abuelos, dijo. Los niños son "la fuerza que nos empuja hacia adelante" y "los abuelos son la memoria viva de la familia. Ellos transmiten la fe; ellos nos transmitieron la fe".

"El procurar a los abuelos y niños es una expresión de amor", dijo. "Un pueblo que no sabe cuidar a sus niños ni a sus abuelos es un pueblo sin futuro pues no tiene la fuerza ni la memoria para seguir adelante".

Jay y Tracie Ciccarone, feligreses de la iglesia católica de St. Catherine of Siena, de Wayne, Pennsylvania, habían traído a sus cuatro hijos, casi adolescentes al festival: Wylder, Truitt, Tommy y David.

"Este es un evento que se tiene solamente una vez en la vida", dijo Tracie Ciccarone antes de que el papa hablara. "Queríamos hacerlo juntos porque es todo acerca de la familia.

"Se trata de guardar memorias y tener algo en qué reflexionar después", dijo.

Steve Giuliano, que no es católico, había recibido boletos para el festival en recompensa de buenos servicios que él y su empleador habían distribuido para la visita del papa.

Y él dijo que su madre se contaba entre numerosa cantidad de personas que habían salido de la ciudad el fin de semana, con temor de embotellamientos y caos y que muchos hombres de negocios se quejaron de pérdida de ganancias debido a la clausura de algunas calles. Pero dijo que la visita del papa había sido buena para todos.

"Este papa está haciendo que mucha gente vuelva a la Iglesia Católica", dijo. "Y él es un gran dirigente de la iglesia, sin importar la religión que uno tenga".